El copywriting y el amor: la seducción, el sexo y las ventas

Con frecuencia se suele hacer una analogía entre el copywriting y el amor, la seducción, y las ventas.

Se suele comparar el mágico e idílico proceso de atracción / enamoramiento con el ciclo de ventas / viaje del comprador.

Mal.

Porque, mira, el problema no es que no existan similitudes entre ambos procesos. El problema es que el enfoque que se hace es tan dulcificado que raya en la fantasía.

Entonces vienen y te sueltan consejos de copywriting y de ventas como si fueran consejos para ligar y se quedan tan felices y tú tan engañado.

Y vamos, no es que sean consejos malos per se.

Pero resultan peligrosos.

¿Por qué?

Porque:

  1. Son consejos que vienen bien si eres un ser condenadamente apuesto.
  2. Más que consejos son una repetición de los clichés que te muestran en las películas chico conoce chica.
  3. Los consejeros no saben de qué va el ligue o, en el mejor de los casos, no quieren hacerte daño.

Pero vamos por partes.

Mi experiencia

Nací en un rincón del trópico donde el mestizaje y la selección natural hicieron que todo el mundo fuera o guapo o extrovertido y ligón.

Claro, digo todo el mundo salvo servidor.

Joder, era el único feo del pueblo y, obvio, como quería ligar buscaba consejos.

Sí, de tipos guapos, populares y extrovertidos.

Tíos que solo tenían que respirar para lograr conquistas.         

Tipos que no tenían que hacer mucho para que las cosas pasaran.

Sujetos que, además, tampoco habían reflexionado mucho sobre la seducción puesto que, para ellos, era algo que ocurría de forma natural.

Claro, es que tampoco tenían que hacerlo:

Eran aves rapaces disfrutando de las corrientes de aire primaveral, sin pensar en asuntos de la aerodinámica, la gravedad y demás cuestiones de la física del vuelo.

¿Y yo?

Yo era un polluelo de avestruz —nerd y sin condiciones— tratando de aprender de los halcones.

¿Entonces?

Nada, que tuve que aprender, no de los halcones, que nada sabían de volar por buenos que fueran; sino de los bichos que no tenían alas pero que, a fuerza de estudiar la ciencia del vuelo y, experimentar de primera mano los efectos de la gravedad, en algun punto terminaron volando.

Aunque fuera en parapente.

Tu caso

Pasa algo parecido contigo, que ojo, no estoy diciendo que no seas una criatura apuesta y que no tengas alas.

Estoy diciendo que… bueno, que los consejos que te han dado en clave copywriting / amor no corren en tu hardware.

O que podrían hacerte más mal que bien.

Veamos cuales son estos consejos.

Los mitos del amor aplicados al copywriting que tú te has creído

el copywriting y el amor corazon

Tengo que admitir que cada vez que encuentro consejos de estos siento una mezcla de ternura y escalofríos.

Lo primero porque son consejos como los que me daban a mí cuando era un pichón.

Y lo segundo porque, no es que los resultados sean aparatosos, es que aplicando esos trucos no pasa mayor cosa, no pasa nada, lo cual es peor.  

Copywriting / seducción: la raíz del problema

El problema surge porque quienes dan trucos de copywriting y ventas, ilustrándolos con el cortejo, creen ayudarte porque te evitan ser:

  1. El vendedor pesado que vende como robot / el humano que quiere sexo después del hola.
  2. El vendedor que vende con los dientes sucios / el humano que quiere besarte con los dientes sucios.

Veamos con detalle a estos dos engendritos.

Uno, el vendedor pesado que vende como robot / el humano que quiere sexo después del hola

Sí, estos son los sociópatas que quieren sexo contigo después de decirte hola y sin preguntarte siquiera el nombre.

Haberlos los hay.

En el mundo de los negocios son esos vendedores que solo van por tu dinero sin preocuparse si el producto se adapta a tus necesidades.

Dos, el vendedor que vende con los dientes sucios / el humano que quiere besarte con los dientes sucios

De estos cada vez hay menos en todos los terrenos.

La gente ahora es cada vez más apuesta.

Y los negocios, para bien o para mal, son cada vez son más bonitos.

Cuidado: el remedio te puede enfermar

Ahora el punto es que evitándote que te conviertas en esos dos seres repugnantes, en el camino, te convierten en otros especímenes menos maniáticos, pero igual de repulsivos.

Aunque, mirándolo bien, más que tres sujetos distintos son tres fases del mismo individuo perdido que va por la vía usando un mapa del lugar equivocado. Estos tipos / fases son:

  1. El vendedor que nunca vende / el ángel asexuado
  2. El tío que esconde sus intensiones
  3. El que te hace regalos y luego te pide algo a cambio

De más está decirlo, estas criaturas también son un peligro en el amor y en los negocios.

El vendedor que nunca vende

Este consejo se encuentra muchísimo, lo curioso es que la mayoría de sus pregoneros no son practicantes de la máxima suicida que tanto repiten.

Los tres últimos negocios a los que les oí el truco no se cortan nada para venderte desde el minuto cero.

Volviendo al terreno del ligue, este consejo se encuentra en forma de:

Conviértete en un ángel asexuado que no quiere probar los placeres de la carne.

El humorista colombiano Andrés López parodiaba el racionamiento que sustenta el consejo, con este chascarrillo:

El que demuestra el hambre no come.

Te imaginas a:

  • ¿Un agente de ventas que sonríe pero que no vende?
  • ¿Una landing page que te cuenta chistes sin llamada a la acción?
  • ¿Un ecommerce sin carrito de compra?
  • ¿Una tienda sin caja registradora?
  • ¿Seres humanos sin hormonas y sin ganas de curtir?

Los hay, pero estos no quieren experimentar el placer carnal.

Tus marcas favoritas venden

Es lo que hacen.

Amazon no se corta un pelo en enviarte un email a cada rato sin tanto decoro:

Hola, humano. Encontramos estos chismes que podrían interesarte.

Acto seguido te sueltan una lista con seis u ocho productos basados en tu último paseo por su portal, por toda la cara.  

Nada de:

Pasaba por aquí a saludar pues basado en tu reciente búsqueda creo que estos son tus chocolates favoritos. Me tomé la libertad de enviarte una caja a tu dirección porque… eres un humano hermoso.

Xoxo.

Las páginas de todas las redes sociales habidas —y por haber— tienen —y tendrán— una invitación directa a que te registres.

Sí, te venden.

¿Entonces por qué querrías tú ser un polluelo que nada ofrece?

El tío que no muestra intensiones claras

Esta es la clase de sujeto que Mario Luna, el especialista en dinámicas sociales más realista de cuantos existen, denomina: gusano atrapado.

Nada, son colibríes que van por la vía en una especie de tira y encoje, que no lleva a ningún lugar. Seres que pronto son desplazados por aves rapaces, quizá con peores intensiones / productos, pero decididos.

Son personas y negocios que están ahí como al acecho, como maratonista antes de la largada: preparados para correr, pero encadenados a la pista.

Son las personas que dudan.

Claro, que vender da un poco de miedo, sobre todo al principio, y todo por culpa del jodido temor al rechazo.

Pero si te zampas esos consejos en plan: tienes que vender, pero haz como si no quisieras mucho la cosa, tampoco vas a hacer nada para superar ese miedo.

Yo mismo te he dicho que muchos de los ejemplos de copywriting que más me gustan son aquellos donde todo fluye y solo existen las palabras y un producto maravilloso y no hay nada que se parezca a un infomercial.  

Pero incluso en esos casos —te pongo el ejemplo de la carta de Gary Halbert del Escudo de Armas o la página del Iphone-XR— te están vendiendo.

El tío que hace regalos y luego te pide algo a cambio

regalo en forma de leadmagnet en el mundo del copywriting y el amor

Esta es una versión hiper evolucionada del tío que no muestra intensiones claras mezclada con el ángel asexuado / vendedor que no quiere vender.

Ojo, y no confundir con aquellos que utilizan el: yo te doy y tú me das.

Ejemplo:

Te envío X cosa (que te va a ayudar a mejorar en esto y aquello que te interesa) a cambio de tu email.

Yo también lo hago.

Te doy mi ebook:

Cómo podar los jardines infectados de mentes.

Que es un manual de estilo y corrección para redactores, bloggers, webmasters, SEOS, creadores de contenido y aspirantes a rockstars.

Un ebook que te ayuda a corregir o evitar (en 10 minutos o menos), los errores que hacen que tus textos parezcan el producto de un espineador humano con lobotomía. Y que viene bien, incluso, si tienes a tu cargo a un ejército de redactores. Y si lo quieres: es por aquí.

Pero, estos otros individuos que te digo son tíos que te hacen pasar por una secuencia de emails de valor. Donde pretenden ser unos ángeles asexuados y al final de la secuencia zas, te sueltan:

Humano que me dio su email tienes que crujir conmigo porque te hice muchos regalos a lo largo de dos semanas.

Te están cobrando el favor.

ADVER–MODA-FUNKY–TENCIA:

Antes de que te revuelques en tu silla defendiendo a los funnels a capa y espada te digo:

Concuerdo contigo si eres de los que cree que las secuencias de emails de los funnels bien montados son la venta hecha poesía épica y sinfónica.

Son sublimes.

Pero no estoy de acuerdo con esas secuencias en plan misdirection donde todo es:

Chocolates y rosas porque tú lo vales. Y yo soy apuestx y tú muy bonitx y mira lo feliz que soy dándote valor. Y luego es: Ajá desvístete que aquí fue.

Comentario sesgado, parcial, acientífico y personal:

Los productos que he comprado —y los que tengo en la lista de deseos— no son vendidos con esos funnels donde todo es amor y luego te suenan aquel tema de Pink Floyd:

MONEEEYYYY.

No digo que no funcionen, que sí, cada quién compra lo que quiere y donde quiere. El punto es que con tanto regalo terminan pareciéndose a los tíos de las pelis onda:

Mary Jane, soy el coreback del equipo, tu papá trabaja en la fábrica de la familia, te compré ese vestido, te hice reina del baile e iré a la universidad de Alabama. Acuéstate conmigo.

¿Entonces en qué quedamos con asunto del copywriting y el amor?

Que aquí cada quién liga como puede, vende sus productos como quiere y da los consejos que considere —la cacofonía es intensional—.

Lo bueno es que siempre hay mejores maneras. Así:

El vendedor que nunca vende tendrá que dejar de ser un pardillo           

El que no muestra intensiones, puede perfeccionar su método.

Y el que primero te empalaga y luego te pide los billes… bueno, no digo que todos tengan arreglo.

Pero la próxima vez que escuches un consejo de copywriting / ventas con referencias al ligue, pregúntate en qué criatura te están convirtiendo.  

Puede que te regalen un consejo que no corra en tu hardware.

Y que con la excusa del copywriting y el amor te estén convirtiendo en un ser hiper empalagoso que nunca se comerá un colin.

Por: César Escalona.

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