Así me dijo apenas me acerqué a la puerta.                 

No me dio tiempo ni de pensar en nada.

Imagino que puse una cara de pardillo olímpico mejor lograda que la de la foto que verás al final (spoiler: es cursi).

Lo que sé es que toda la clase se rio.

¿Quién era yo?

La pregunta de las preguntas…

Yo tampoco sabía quién era ella.

Ni que clase daba.

Verás, se supone que estudiaba historia, pero casi nunca paraba por allí.

Entonces un buen día decido volver y me encuentro con que un ángel, un bombón, una veinteañera hermosa está gritando a la clase mientras le cuenta no sé qué asunto de no sé qué batalla.

¿Hermosa?

Te digo mucho y me quedo corto.

¿Gritaba?        

No, no solo gritaba: estaba transportada.

Es que no era ella.

Eran los espíritus de todos los generales que habían luchado desde el inicio de los tiempos hablando a través de aquella hermosura.

Y yo ahí parado, atontado, con ganas de entrar.

Yo, el que siempre se sentaba al último queriendo ser gritado en primera fila.

Imagino que de haberla interrumpido me enviaba al paredón y luego me decapitaba.

Pum. Pum.

Zas.

Y que sus extremidades sean colgadas en las cuatro esquinas del campus, como escarmiento. Para que aprendáis.

Nada, que apenas notó mi presencia, se volteó y soltó su:

Y ¿tú quién piltrafa eres?

Claro, no me dejó entrar a esa clase, pero eso no me quitó las ganas de conocerla.

 ¿Que quién era ella?

La licenciada transportada

Se llamaba… bueno, digamos que se llama Licenciada Venus. No voy a decirte su nombre porque es una persona real con doctorado, hijo, esposo y Facebook.

Aunque por aquel entonces no tenía nada de eso, salvo un rostro angelical y una figura que ya quisiera la Venus de Botticelli.

Y era tan bonita que mis compañeros intentaban ligársela.

Andrés la intentaba impresionar con su labia y sus habilidades.

Humberto le sonreía como en un anuncio de pasta de dientes.

Ulises trataba de camelarla con su círculo social y sus influencias.

¿Yo?

Yo apenas la veía comenzaba a sudar frío y a tartamudear, como si me hubieran hecho una lobotomía, por lo que evitaba el contacto.

Claro, tampoco es que fuera mucho a clases, iba a veces.

De forma tal que para la licenciada seguía siendo un individuo anónimo.

Estoy seguro de que si me hubiese sentado en primera fila ya bien avanzado el semestre me habría preguntado otra vez:

¿Quién c#%¡ eres?

Total, que en una de las asignaciones la licenciada Venus nos pidió:

Nuestras biografías

La premisa:

Escribir nuestras vidas y contar los hitos relevantes de la historia desde nuestro nacimiento hasta el momento de la redacción.

Yo, que iba a una clase y me perdía dos, no tenía posibilidades matemáticas de aprobar.

El caso es que me dio por escribir el jodido ensayo y nada, lo entregué y seguí con mi existencia.

Una tarde la bandeja de entrada de mi antiguo Hotmail titiló con este asunto:

Me encantó tu historia, tenemos que hablar.

En el cuerpo del mensaje solo había un número de teléfono y tres palabras:

Llámame cuando quieras.

Sí, era la Licenciada Venus.

Y mira que en ese ensayo nunca respondí a su pregunta de: y tú ¿quién piltrafa eres?

Por cierto…

¿Que quién soy yo?

Soy César Escalona: un tipo que escribe textos en la web, hago que personas que no me conocen de nada se transformen en los clientes de mis clientes.

Soy, lo que los aficionados a las palabras con muchas consonantes llaman: copywriter y storyteller.

¿Que quién eres tú?

No lo sé.

Es posible que seas el cliente de algún cliente.

No tengo todas las respuestas.

Todo lo que sé es que escribo, cobro más que la media, tengo la agenda llena y eso que soy más feo que el promedio.

También sé que si te suscribes a mi lista te enviaré correos que pueden ayudarte a que personas que no te conocen de nada se conviertan en tus clientes.

Los correos van por la casa.

Al suscribirte muestras tu conformidad con las políticas de privacidad y con la idea de que te envíe un email cada día.

Para suscribirse a la lista la cosa es en la casilla con el botón naranja, recibirás un PDF donde explico un principio que es vital conocer si quieres vender en la web o en donde sea.

Puedes pasar de él sin problemas. Luego no te quejes si te preguntan a los gritos: y tú ¿quién eres?

Advertido.

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